Hace años escribía: "soy una artista que pinta la ciudad”, y eso es lo que he venido haciendo hasta hoy, pero ahora con un sentido más profundo de irrealidad, o mejor dicho de realidad paralela. Así son mis arquitecturas, más cercanas a lo onírico que a lo tangible, donde predomina una quietud, un silencio propio de escenas soñadas. Una atmósfera de calma infinita que provoca una placentera sensación de paz, la misma que siento cuando paseo en soledad por los campos de mi tierra natal, Extremadura.
Así nacen mis ciudades, desprovistas de detalles superfluos que solo hacen ruido. Silencio a veces interrumpido por un humo vaporoso que en nuestra imaginación se mueve y asciende lentamente para perderse en el infinito, rompiendo la limpia serenidad que inunda toda mi obra.
En esta exposición surge una nueva realidad donde los cielos desaparecen y las formas flotan en una atmósfera más onírica que nunca, con juegos de equilibrio
muy ligados a la memoria emocional.
A veces se ha dicho que pinto la soledad, pero no es así. Mi trabajo es un viaje hacia una paz interior que reconforta.
María Luisa de Mendoza
¿Quieres estar al tanto de nuestras nuevas exposiciones? Apúntate a nuestra newsletter.